Desperté del insomnio.
Yerma. Sin refugio.
Tras esquirlas de fe.
Escombros de mí misma.
Callé. Permanecí perenne
a la pasión desbordante
Me ancló una pausa.
Bajo la tiniebla del eclipse
quedó mi piel vacía
las manos llenas de caricias
para nada / para nadie.
Paula Etchart
15/03/2018
24:53 hs.
Belleza contundente en cada verso, como el sol caído entre las hojas.
ResponderEliminarMuchas gracias, Jorge! Muy poético tu comentario! Un abrazo grande.
EliminarQue tengas un lindo fin de semana, poeta.
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