Fuiste el grito de América Latina
la sangre de quienes no podían sangrar más
la palabra breve / justa / necesaria
la mirada cotidiana de párpados abiertos
la golondrina que se refugió de este lado
dejándonos primaveras / inviernos crudos.
Tomaste la pala con que la humanidad
tiende a enterrar en el olvido
y cavaste profundo / bien hondo
hasta recuperar la memoria
hasta revivir a los muertos más tristes:
los que la historia olvida porque sí.
No te fuiste / Eduardo / te quedaste.
Tu voz es eco
resuena más allá de la otra orilla.
Paula Etchart
(13/04/2015)
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